Yasuke: RESEÑA del anime de Netflix sobre el legendario samurái africano

Los acontecimientos históricos y el contexto cultural del periodo Sengoku siempre han tenido una influencia considerable en la cultura pop japonesa, como demuestra la presencia de varios anime y manga ambientados en este periodo o inspirados más o menos directamente en él. La mayoría de las obras que se pueden remontar a esta vertiente se alejan de los hechos reales y del contexto de referencia, contaminándolo con elementos de pura fantasía como en el caso de Sengoku Basara (para todo lo demás, véase nuestra crítica de Sengoku Basara).

Sea históricamente preciso o no, ninguno de los anime o manga inspirados en el periodo de los Estados Combatientes se ha centrado hasta ahora en la historia del que probablemente fue el primer samurái extranjero de la historia, al que las crónicas de la época designan como Yasuke. Hay muchas leyendas sobre él, pero en lo que parecen coincidir las distintas fuentes es en el hecho de que Oda Nobunaga se fijó en él en persona y lo elevó al rango de samurái por su notable habilidad en el combate.

El legendario guerrero de origen africano, conocido en su tierra natal gracias al libro infantil Koro-Suke y que parece haber inspirado a Takashi Okazaki para el manga Afro Samurai, puede presumir ahora de un anime basado íntegramente en la historia: Yasuke está disponible en Netflix desde el 29 de abril y lleva las firmas de Takeshi Koike para el diseño del chracter y Flying Lotus para la música.

El viaje de un samurái

Kioto, 1582. Una descomunal batalla entre dos ejércitos sacude los cimientos de la ciudad que arde en llamas. La milicia de Oda Nobunaga parece esforzarse por repeler los ataques de enemigos aparentemente invencibles, mientras el famoso líder habita en un templo, consciente de su inminente final. Junto a Oda se alza la poderosa presencia del samurái Yasuke, que no parece dispuesto a resignarse a la derrota y por ello insta a su maestro a intentar reaccionar.

Sin embargo, sus palabras resultan ineficaces y, antes de que el samurái pueda detenerlo, Nobunaga desenvaina su espada con la intención de recurrir al Seppuku para reservarse una muerte honorable. Yasuke está paralizado por lo sucedido pero no puede sino respetar la última voluntad de su señor infligiendo, a su pesar, el golpe final.

Tras los primeros minutos del anime se produce un salto temporal de veinte años que muestra a Yasuke todavía atormentado por los fantasmas del pasado, pero ahora con un aspecto y una vida muy diferentes a los del pasado: el antiguo samurái vive ahora en una cabaña en ruinas en un pequeño pueblo donde se gana la vida como barquero. Una existencia tranquila y resignada, pero pronto destinada a ser sacudida de nuevo por culpa de una joven llamada Saki y el inmenso y misterioso poder que reside en ella.

La aventura de Yasuke comienza cuando Ichiga, la madre de Saki, le ruega al barquero que la acompañe a ella y a su hija enferma hasta el único hombre que podría curarla de la enfermedad que la estaba consumiendo. Yasuke, a pesar de su reticencia inicial, acepta el encargo y se embarca en un viaje que le llevará a enfrentarse a adversarios de fuerza inhumana, a forjar un fuerte vínculo con Saki, a enfrentarse al pasado y a luchar por liberar a Japón de la tiranía que lo oprime.

Entre la historia y la fantasía

Los hechos narrados durante los seis episodios de los que se compone el anime se exponen a través del entrelazamiento de diferentes planos temporales cuya alternancia va reconstruyendo la historia y la personalidad del protagonista. Los puntos de contacto entre Yasuke y el personaje histórico homónimo están presentes pero son bastante limitados, así como toda la obra decide desviarse en sus desarrollos de los acontecimientos reales. Acercarse a Yasuke como un anime histórico sería un error, como queda claro desde el primer episodio de la obra, que muestra una sucesión de elementos fantásticos que impregnan toda la historia.

Entre ellos, la presencia de poderes mágicos e incluso de mechas y robots, componiendo una mezcla que, en un principio, podría dejarte bastante interdispuesto. Y sin embargo, la aparente falta de coherencia entre los distintos elementos de la obra pronto da paso a la imposición, al menos en el plano estético, de una identidad ciertamente peculiar pero no por ello desordenada, que acompaña al espectador en un viaje por momentos psicodélico, cuyos chillones efectos visuales están bien acompañados por la música de Flying Lotus.

En el viaje de Yasuke no podían faltar los temas sociales, relacionados con el difícil camino de aceptación que el guerrero, al menos en su contraparte animada, ha enfrentado en las filas del ejército. Éste y otros temas del anime, entre los que podemos mencionar el contraste entre modernidad y tradición y el desacuerdo entre la unidad política y social y las pulsiones individualistas, sólo se insinúan o se tratan de forma muy superficial, también debido a la extensión más bien corta de la obra.

Observaciones similares pueden dirigirse también a la caracterización de los coprotagonistas y aún más de los enemigos, presentados como personajes casi totalmente bidimensionales, con motivaciones o pasado mayormente desconocidos. Afortunadamente, el personaje de Yasuke está tratado de forma diferente: aunque no tiene una visión psicológica especialmente compleja, es un héroe suficientemente caracterizado.

Katanas y sangre

Lo dicho hasta ahora califica al anime del estudio Mappa como una obra de puro entretenimiento, para la que no hemos encontrado ninguna ambición introspectiva o filosófica durante toda su duración, limitándose a insinuar las cuestiones sociales a las que antes nos referíamos, probablemente más para caracterizar la figura de Yasuke que para tratar en profundidad dichos temas.

El núcleo de la obra se encuentra, por tanto, en el aspecto de la acción, caracterizado por peleas bien animadas y bastante divertidas. Las peleas destacan especialmente por un nivel de violencia especialmente acentuado que no pretende ahorrar al espectador chorros de sangre y desmembramientos que se adaptan bien al particular aspecto estético de la obra.

Las peleas que mencionamos están justificadas por una trama que avanza por las vías estructurales del shonen y en parte de la acción americana, desprendiéndose parcialmente del género por las atmósferas oscuras de la historia. En cualquier caso hubiera sido imposible escenificar, en sólo 6 episodios, una trama más compleja, y en tales condiciones la sencillez del argumento quizás acaba jugando a favor de la obra, también gracias a una dirección suficientemente inspirada. En concierto podríamos decir que la corta duración de la obra hace que el aburrimiento por el desarrollo lineal y la falta de giros no tenga tiempo de llegar.

En cuanto al apartado técnico, sólo podemos promocionar una vez más el trabajo realizado por el estudio Mappa, con un resultado final que probablemente no esté a la altura de lo que hemos visto en obras como Jujutsu Kaisen, pero que sigue siendo capaz de soportar eficazmente las escenas de acción del anime. También hay que alabar la música de Flying Lotus, capaz de componer una excelente BSO que acompaña el aspecto estético de la producción.

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