Memorias de Idhún: RESEÑA de la segunda temporada del anime ESPAÑOL

Lo que existe entre la animación y la literatura occidental es un vínculo bastante consolidado del que han surgido un buen número de producciones de alto nivel. Es el caso de la Obra Maestra Mundial Teather o la famosa “Nadia: El Misterio de la Piedra Azul“, inspirada en las novelas de Julio Verne y recientemente disponible en Prime Video. Aunque las obras mencionadas son todas de origen japonés, también hay producciones occidentales que explotan esta particular combinación, adaptando muchas veces clásicos de la literatura pero también obras literarias más recientes como es el caso de la saga Memorias de Idhún de la que recientemente se puso a disposición en Netflix también la adaptación del segundo volumen.

Dónde estábamos

El pasado de un chico aparentemente común con el nombre común de Jack, resurge de forma muy traumática y repentina a causa del ataque realizado contra él por Kirtash y Elrion, un joven guerrero y un mago responsables de la muerte de los padres del chico por orden del malvado nigromante Alshran, que tras haberse apoderado del reino mágico de Idhún comenzó a perseguir a los habitantes del reino exiliados en la tierra. Jack decidió unirse a la resistencia formada por su compañera Victoria y por Shain y Alshran, sin cuya ayuda habría corrido la misma suerte que sus padres.

Mientras la resistencia intentaba en vano salvar al mayor número posible de idunianos, una acción precipitada de Jack, deseoso de contribuir a la causa y vengar la muerte de sus padres, puso de nuevo su vida en peligro, pero le permitió anticiparse a los movimientos de Kirtash y del mago. Ambos estaban tras la pista del legendario libro de la tercera era, en cuyas páginas se encontraba la solución al enigma de la ubicación del cetro de Ayshel.

El objeto en cuestión no es sólo una poderosa arma mágica, sino también la clave para la localización de Lumnaris, el único unicornio que ha sobrevivido al exterminio de Alshran para evitar que se cumpla la profecía de que su reinado de terror llegaría a su fin gracias a la intervención de un dragón y un unicornio.

La resistencia consiguió recuperar una copia del antiguo manuscrito y descifrar su contenido, pero fueron emboscados por Kirtash y Elrion en el mismo lugar donde el arma legendaria había sido guardada durante miles de años. En esa ocasión, Victoria se apoderó del cetro, pero a pesar de ello ni ella ni sus compañeros pudieron evitar que Alsan fuera secuestrado.

Con la intención de salvar a su amigo, la resistencia se infiltró en la fortaleza de sus enemigos, logrando la empresa de liberar a Alsan, que mientras tanto cayó víctima de la influencia de una nigromancia gracias a la cual Elrion pudo injertar en su cuerpo el espíritu de un lobo, transformándolo en una bestia antropomorfa presa de su ira. Consciente de su peligrosidad, Elrion decidió abandonar Limbad para llegar a la tierra, lo que provocó la inmediata reacción de Jack, que partió inmediatamente a buscarlo, abandonando a Viktoria a su suerte y a los objetivos de Kirtash.

Nuevo comienzo, viejos defectos

El primer episodio del anime se abre con un salto temporal de dos años respecto a los acontecimientos resumidos anteriormente, al final de los cuales Jack había emprendido un largo viaje en busca de Alsain, que se aisló espontáneamente en la tierra para proteger a sus amigos de la furia del espíritu salvaje que se había injertado en su cuerpo.

El segundo bloque de episodios de Memorias de Idhun propone las mismas atmósferas y elecciones estilísticas observadas durante la primera parte del anime, tanto en términos gráficos como narrativos. Más que una segunda temporada, los nuevos episodios parecen a un ojo inexperto la continuación natural de lo que observamos antes, proponiendo no sólo los rasgos distintivos sino también los fallos intrínsecos que señalamos durante nuestra revisión.

Vuelven, pues, los problemas relacionados con la caracterización de algunos personajes y, sobre todo, con la figura de Jack, para el que dos años y un pelo más grueso no son suficientes para adquirir el carisma o, al menos, la tridimensionalidad que hubiera correspondido a su papel de protagonista.

También encontramos de nuevo un problemático equilibrio en el ritmo de la narración, que alterna entre escenas que parecen de relleno o mal llevadas y secuencias que hubieran merecido una mayor duración. El mayor defecto vuelve a estar en la falta de cuidado puesto en la plasmación de algunos diálogos, aparentemente poco naturales, que en el conjunto devuelven una sensación general de superficialidad que no permite al anime acertar con el target más adulto al que parece querer dirigirse la obra, ya que parecen demostrar un índice de violencia incluso superior al que caracteriza a la primera parte del anime basado en las novelas de Laura Gallego García.

¿Novedades en el reino de Idhún?

A pesar de lo que se ha dicho hasta ahora sobre las similitudes entre las dos temporadas, en una mirada más atenta es posible ver la presencia de algunas novedades entre las que la más obvia es sin duda la elección de explorar el tema del amor.

Desgraciadamente, la decisión de dedicar mucho espacio a los motivos sentimentales no contribuye a hacer del anime un producto más maduro y polifacético, sino que, por el contrario, acaba resaltando la poco convincente representación de las interacciones entre los personajes. De hecho, la obra sigue mostrando su mejor cara cuando la narración se centra en la acción o en la parte fantástica, también gracias a un worldbulding bastante eficaz.

Mirando el anime desde un punto de vista más técnico podemos ver una cierta atención puesta en la BSO, que no sólo reutiliza los buenos temas y sonidos que ya apreciamos antes, sino que añade una canción del grupo Paranoid Fish. La banda sonora consigue trasladar eficazmente a la música los pensamientos y la personalidad de un determinado personaje, además de devolver una pieza que probablemente resonará en la mente de los espectadores incluso después de los créditos finales.

Volviendo al tema de los personajes, hay que subrayar que consideraciones opuestas a las expresadas hacia la representación de la figura de Jack pueden referirse al personaje de Kirtash. Kirtash, que ya era mucho más interesante que su rival, sufre un proceso evolutivo que consigue retratar un personaje capaz de contrarrestar el estatismo casi total y la falta de carisma de Jack.

Desprendiéndonos de la observación de los detalles sueltos en favor de una visión global de la obra, es posible notar cómo existe la voluntad de proponer un tema preciso de reflexión, desgraciadamente sólo insinuado sin explotar su notable potencial para cuya potenciación habría sido necesario aumentar la duración global del anime, una vez más limitado por la presencia de sólo cinco episodios.

El sutil hilo conductor al que nos referimos hace referencia a la figura del híbrido y a una concepción de la dualidad que no se configura como la presencia de dos mitades incompletas que forman un todo, sino a la inversa como la coexistencia de dos mismas naturalezas, trazando un paralelismo no demasiado velado con el devenir de los acontecimientos sentimentales que viven los personajes.

Por último, para concluir nuestro análisis, subrayamos cómo el estudio Zeppelin TV ha sido capaz de mantener, salvo algunas excepciones, un buen nivel en las animaciones, mientras que la variedad y el nivel de los fondos parecen ligeramente inferiores a lo observado durante la primera temporada del anime.

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