High-Rise Invasion: primer VISTAZO al nuevo anime de Netflix

Netflix siempre está dispuesto a complacer a sus suscriptores, incluidos los aficionados al anime, por lo que en los últimos años ha decidido producir series de animación colaborando con algunos de los estudios más importantes de Japón, como MAPPA, Production I.G y Bones, por citar algunos. Esta asociación ha propiciado un aumento significativo del anime que llega a la plataforma.

El pasado mes de octubre, el gigante del streaming, en el Festival de Anime de Netflix, anunció numerosos títulos que llegarían este año, entre ellos el reciente Così Parlò Rohan Kishibe (ponte al día con nuestra crítica de Così Parlò Rohan Kishibe). Sin embargo, nuestra atención se centró en High-Rise Invasion, una adaptación del manga del mismo nombre de Tsuina Miura y Takahiro Oba, que se presentó como un anime violento y brutal. Hace unas horas ha llegado High-Rise Invasion a Netflix y después de ver el piloto estamos listos para contarlo.

La máscara

Basta con los primeros momentos de High-Rise Invasion para que quede claro lo violenta y retorcida que es esta serie: a través de un particular filtro de imagen que recuerda a una cinta de vídeo, se ve a un hombre con mono de trabajo extrayendo una katana del cráneo de su víctima, mientras un charco de sangre se extiende por el suelo.

El plano se desplaza por detrás del asesino y cuando se da la vuelta revela una máscara blanca, con ojos alargados y una sonrisa poco tranquilizadora. Tras el tema musical, encontramos a Yuri Honjo en lo alto de un tejado, desesperada porque no puede contactar con sus padres, pero afortunadamente su hermano Rika contesta al teléfono. Con este recurso podemos averiguar lo que está ocurriendo: Yuri estaba en la escuela, cuando de repente se encuentra en un mundo de rascacielos que, sin embargo, han bloqueado el acceso a las escaleras inferiores y no tienen ascensores; no hay forma de llegar a la planta baja; los tejados de los distintos edificios están conectados entre sí a través de largos puentes de madera.

Los enmascarados no son asesinos ordinarios, ya que su trabajo no consiste en matar a sus víctimas, sino en infundirles miedo y desesperación, hasta el punto de incitarlas a suicidarse; sólo cuando la víctima no quiere quitarse la vida pueden matarla. Rika le dice a su hermana que se quede tranquila, porque él también está atrapado allí y que pronto podrán reunirse: sólo tiene que llegar a un edificio alto, que se encuentra en medio de la ciudad de los rascacielos. La situación degenera cuando el hombre armado con una katana alcanza a Yuri y destruye el teléfono, el único medio de comunicación que tenía.

La chica, asustada, cruza el puente, pero es atrapada por su verdugo; afortunadamente es salvada por dos policías, pero la felicidad no dura mucho. Uno de los dos agentes es en realidad un maltratador que, tras matar a su colega haciéndolo caer del tejado, quiere abusar del protagonista.

A lo lejos, un francotirador enmascarado observa la escena y decide “salvar” a Yuri. El estudiante consigue escapar, tras recuperar una pistola del policía y prender fuego con su cadáver, para generar un manto de humo tras el que esconderse.

Sin más, basta con saber que Yuri, tras enfrentarse y derrotar a una criada enmascarada, descubre que las máscaras son en realidad dispositivos electrónicos que controlan la mente de las personas, empujándolas a matar. La joven se da cuenta, por tanto, de que detrás de las máscaras no hay monstruos con rasgos humanos, sino verdaderos seres humanos.

La única forma que tiene de escapar de ese mundo de locos es un helicóptero que sólo puede transportar a una persona al exterior. Al final del episodio, Yuri conoce a una chica como ella, insinuando que puede haber otros supervivientes en esa realidad.
A pesar de un ritmo cada vez más rápido y frenético, tenemos que señalar algunos problemas obvios de escritura, conscientes de haber visto sólo el piloto. Una vez que se ha terminado de ver, son muchas las preguntas que, de una u otra manera, nos han incitado a seguir viendo, con la esperanza de recibir una respuesta.

De hecho, hay un fuerte deseo de averiguar qué es exactamente el mundo en el que se encuentra Yuri, cómo ha llegado a él, quiénes son los enmascarados, qué son las máscaras, quién está detrás de todo ello y por qué actúa así. Estas son sólo algunas de las preguntas que surgieron, pero hay una en particular que nos hizo querer ver más de la cuenta: cuando el protagonista huye del francotirador enmascarado, se le ve sosteniendo una fotografía del protagonista con las palabras “Para mi hermano mayor, Yuri” escritas en ella.

No podemos descartar la posibilidad de que haya algún tipo de conexión entre la chica y el francotirador, que puede haber llegado años antes a ese extraño mundo, quizás como víctima o quizás por trabajo, y ha encontrado una máscara, pero no ha perdido la cabeza del todo; esto explicaría por qué cuando tenía a punta de pistola tanto a la estudiante como al policía acosador quería matar a este último, quizás para protegerla o ayudarla, y para evitar ser descubierto por los responsables de todo seguía manteniéndola a punta de pistola.

En definitiva, los interrogantes abiertos son numerosos, pero nos tememos que en 12 episodios (de momento no sabemos si habrá una segunda temporada) no quedaríamos del todo satisfechos. Lo que menos nos ha convencido es la ausencia de una trama real, al menos por el momento: High-Rise Invasion parece centrarse únicamente en el intento del protagonista de escapar de los atacantes y no querríamos que se centrara sólo en esto porque las premisas para una serie interesante, con algunos giros, parecen estar todas ahí.

Lo que no hemos podido aceptar del todo, dejándonos un poco confundidos, es la repentina y a veces insensata evolución de Yuri que vemos desde el piloto. En pocas líneas, la joven pasa de estar asustada por todo lo que tiene delante, a dejar de lado sus miedos y encontrar el valor para seguir adelante, llegando incluso a matar a una persona o a quemarla con tal de sobrevivir.

Además, algunas reacciones parecían fuera de lugar, como cuando se encuentra con la criada enmascarada y queda impresionada por sus habilidades físicas: en lugar de huir o reaccionar de alguna manera, observa fascinada los movimientos del enemigo. Hubiéramos preferido ver el desarrollo de Yuki a lo largo de los 12 episodios, para tener una heroína bien definida y más apreciable. Además, hemos observado algunos momentos que dan a la producción ligeros tonos alegres: situaciones que rebajan la tensión y estropean un título que gira en torno al suspense y la violencia.

Katanas, Fusiles, Guadañas

En cuanto al montaje, High-Rise Invasion es más que agradable. Los chicos del estudio Zero-G han utilizado un trazo que se mantiene mayoritariamente limpio, salvo en los momentos en los que el encuadre se aleja; el CGI se reduce a elementos del escenario, como el helicóptero, y se adapta bien al trazo manual, pasando casi en su totalidad a un segundo plano.

Aunque de momento no hay peleas (pero dado el tipo de producción creemos que no las habrá), las animaciones son fluidas, y consiguen dar la profundidad adecuada a las escenas más violentas, gracias al buen renderizado visual, como cuando los enmascarados persiguen a sus víctimas, o cuando la gente cae del tejado, convencida de salvarse, para estrellarse contra el suelo.

What do you think?

0 points
Upvote Downvote

Total votes: 0

Upvotes: 0

Upvotes percentage: 0.000000%

Downvotes: 0

Downvotes percentage: 0.000000%