EDENS ZERO: una PRIMERA temporada poco convincente en Netflix

Heredero legítimo de Fairy Tail, EDENS ZERO es el manga en el que el incansable Hiro Mashima lleva trabajando desde 2018, pero que por varios motivos (en primer lugar la falta de originalidad) lucha por repetir el éxito de la epopeya fantástica protagonizada por Natsu Dragneel. Tras un comienzo bastante prometedor, la obra ha registrado de hecho un gran descenso de calidad, lo que ha influido inmediatamente de forma negativa en las ventas de los volúmenes sueltos.

Sólo en los últimos tiempos el cómic ha recuperado terreno, gracias a fenomenales giros y, en general, a una trama algo más sangrienta que aquellas a las que Mashima tiene acostumbrados a sus lectores, y que con toda probabilidad le han valido a la obra su parcial y no demasiado valiente adaptación animada.

Emitido en el circuito televisivo japonés en abril de 2021, el primer episodio de la adaptación animada de EDENS ZERO nos dejó muy perplejos e insatisfechos, debido a las graves deficiencias técnicas que, por desgracia, caracterizan todas las obras del estudio de animación J.C. Staff (para conocer todos los detalles, vuelva a leer nuestro avance de EDENS ZERO).

Dado que a finales de verano Netflix ofreció por fin a sus suscriptores los doce primeros episodios de la primera temporada, aprovechamos la oportunidad de volver al mundo imaginario nacido de los lápices de Mashima sensei para someter la temporada completa (que ya habíamos visto en el idioma original) a un análisis más exhaustivo. Así que abróchense los cinturones y vengan con nosotros a descubrir el Sakura Cosmos.

El niño que quería encontrar cien amigos

Desde Rave – The Groove Adventure hasta Fairy Tail, pasando por Monster Hunter Orage, todas las obras de Mashima comienzan con un atrevido encuentro entre un joven con grandes habilidades de lucha y una chica encantadora, y EDENS ZERO no es una excepción a la regla.

El protagonista masculino de la historia es un niño llamado Shiki, que desde muy pequeño ha estado rodeado exclusivamente de robots: encontrado en circunstancias desconocidas por el llamado Rey Demonio, Shiki fue de hecho criado por los androides del planeta Granbell y nunca ha conocido a ningún otro ser humano, razón por la cual, además de no saber cómo comportarse en su presencia, siempre ha alimentado el deseo de hacer un viaje entre las estrellas para encontrar al menos cien amigos.

Por otro lado, como único humano que queda en toda la superficie de Granbell, sólo Shiki es capaz de reparar a sus amigos robots, por lo que su corazón de oro le impide abandonarlos a su suerte. Todo cambia cuando Rebecca y su gato Happy aterrizan en Granbell con la intención de visitar su famoso parque de atracciones. Animada y atractiva, es efectivamente una creadora de contenidos para la plataforma conocida como B-Cube, pero su canal sigue teniendo muy pocas visitas y la mayoría de los usuarios suelen dejar comentarios negativos.

Decidido a alcanzar la popularidad, el aspirante a influencer está visitando todos los lugares insólitos del Sakura Cosmos con la esperanza de capturar imágenes emocionantes que entretengan y retengan a un público cada vez mayor.

Como primer humano que visita el parque de atracciones de Granbell en un siglo, Rebecca es recibida por los robots con un fastuoso desfile en su honor cuando llega y, aconsejada por los lugareños, comienza a filmar todas las atracciones que le parecen interesantes. Sin embargo, en medio del rodaje, Rebecca y Happy son atacados por un gigantesco dinosaurio mecánico que funciona mal, y que tienen la suerte de ser derribados por la oportuna intervención de Shiki.

Aunque su primer encuentro se traduce en un hilarante malentendido con un trasfondo erótico (al más puro estilo Mashima), poco a poco se desarrolla una sincera amistad entre Shiki y Rebecca que alterará profundamente la rutina de ambos. Al día siguiente, de hecho, los siempre pacíficos robots declaran que quieren utilizar la nave espacial de Rebecca para salir de Granbell y vengarse de la humanidad, culpable de haberlos tratado como herramientas y haberlos abandonado durante cien largos años.

Sin saber que la suya es sólo una estratagema para que se vaya, para que cuando se les acaben las pilas no esté completamente solo, un angustiado Shiki se ve obligado a marcharse con Rebecca y Happy, iniciando el viaje que la bella Xiaomei -la misteriosa narradora de EDENS ZERO- cree que acabará cambiando el propio universo.

Ecos del “Mashimaverse

Comparable a otros mil cuentos shonen, el comienzo de EDENS ZERO no es especialmente explosivo ni envolvente, también porque utiliza las mismas soluciones y situaciones ya adoptadas por las anteriores obras de Mashima.

Malditamente estereotipados, sus actores principales siguen los modelos de personajes de los que el mercado de la animación está ya saturado, y al menos en la primera parte de la aventura no parecen tener nada nuevo que ofrecer. El chico que creció entre los robots es, por ejemplo, el Son Goku de la situación, y como el Saiyan criado en el planeta Tierra parece bastante ingenuo y carente de la más mínima malicia: el resultado es un personaje predecible, que sigue las pantallas conocidas sin intentar nunca escapar de ellas.

Algo mejores son Rebecca y Weisz, porque si la protagonista femenina no es la clásica damisela en apuros (como lo era Lucy Heartphilia en la primera parte de Fairy Tail), sino que por el contrario demuestra en varias ocasiones que no necesita en absoluto un guardaespaldas, la versión “más joven” del profesor Steiner se mueve sobre todo por el egoísmo y el instinto de conservación.

Si el principal defecto de la trama, que al menos en los primeros arcos narrativos de la obra se ve realmente afectada por la influencia y los numerosos “préstamos” concedidos por Fairy Tail, es justamente la falta de originalidad, por el contrario su mayor fortaleza es el valiente y radical cambio de ambientación.

Como sabrán sus más acérrimos seguidores, el autor siempre ha imaginado y narrado historias ambientadas en realidades de cuento o fantasía (para más detalles, véase el número especial sobre el polifacético mangaka Hiro Mashima), por lo que sus obras siempre acababan pareciéndose entre sí y presentando demasiados elementos en común.

Aparte de algunos préstamos y una excesiva autocitación, EDENS ZERO es el resultado del amor de Mashima por la ciencia ficción, y como tal utiliza megaciudades futuristas, viajes espaciales, impresionantes criaturas alienígenas capaces de devorar planetas y “robarles” miles de años de historia, realidades virtuales y otras diabluras de temática de ciencia ficción para dar forma a una realidad inexplorada y completamente diferente de las anteriores.

Por lo tanto, si los personajes luchan por conquistar al espectador (tendremos que esperar a un arco narrativo específico de la recién confirmada segunda temporada de EDENS ZERO para ver algunos desarrollos válidos), al menos los paisajes visitados y las amenazas a las que se enfrenta de vez en cuando la tripulación de la nave espacial EDENS ZERO ofrecen nuevas y, en general, agradables fragancias.

Un universo de posibilidades a veces desperdiciadas

Si el manga de EDENS ZERO compensa sus carencias narrativas con las siempre maravillosas ilustraciones creadas por Hiro Mashima y su incurable facilidad para el fanservice, la adaptación animada creada por el estudio J.C. Staff no hace justicia a la obra del sensei.

A menudo sólo esbozados y mal definidos, los personajes de la obra parecían extremadamente planos, estáticos y carentes de detalles, hasta el punto de que, comparados con los espléndidos dibujos de Mashima, casi parecen meras caricaturas.

De todos los miembros del reparto, la menos reconocible es la guerrera Homura Kogetsu, ya que la espadachina tiene un corte de ojos diferente, su pelo tiene poco volumen y el kimono que lleva está casi siempre desprovisto de los numerosos adornos presentes en el manga. También hay que revisar los fondos, que incluso durante las secuencias más animadas y caóticas del anime carecen del más mínimo dinamismo.

Al tratarse de un anime realizado por J.C. Staff, nuestras expectativas eran bastante bajas, pero durante el visionado de EDENS ZERO esperábamos sinceramente que las animaciones despegaran al menos durante los combates: salvo algunos efectos agradables, nos entristece comprobar que el nivel de las animaciones es casi siempre vergonzoso.

Volviendo al acompañamiento musical, hay que decir que, aunque al principio no nos impresionó tanto, con el paso de los episodios que componen la banda sonora las pistas se han ido haciendo poco a poco más inspiradas y atractivas. Sin embargo, lo que nos conquistó fueron los apabullantes temas de apertura y cierre, interpretados, como es lógico, por artistas excepcionales como Takanori Nishikawa y L’Arc en Ciel para el primero, y CHiCO y Sayuri para el segundo.

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